dilluns, 4 de febrer de 2008

LA BARCELONETA: UN BARRIO DE MODA (PARTE 1)



V.E.I
VÍCTIMA
ESPECULACIÓN
INMOBILIARIA

NOTA: Antes de empezar con el artículo que toca, me gustaría dar desde estas líneas un fuerte "abrazo" -para estrangularles- a la próxima pandilla de ladrones que empieza a operar en La Barceloneta. Es una inmobiliaria situada en la calle Atlántida esquina Andrea Doria. Para no dedicarles más atención de la que se merecen, me remito al artículo que escribí hace unos meses: Bienvenid@s. Eso sí, quiero dedicarles desde aquí unas sentidas palabras: OS DESEO LO PEOR. Por el bien de La Barceloneta.

El día 16/12/2007 Rosa Díaz hizo otro monográfico sobre La Barceloneta en "El Punt". El titular principal era: La transformación de Ciutat Vella llega a La Barceloneta. Lo dice como si fuera una bendición para el vecindario. Después de haber estado toda vuestra vida apartados de la gran ciudad, ahora el ayuntamiento quiere preocuparse de vosotros/as. Quiere dedicaros toda su atención. ¿No habéis visto los fabulosos resultados que se han obtenido en El Borne, Gótico o el Barrio Chino -actualmente conocido por una definición más cosmopolita y moderna, El Raval-? Unos lugares donde se ha perdido gran parte de su encanto y su sentido de pueblo, además de su población original. Si miramos 20 años atrás, en esos barrios debe de quedar actualmente un 30% o 40% de esa población. Y lo que hicieron grandes a esos sitios fue precisamente su gente, el carácter obrero y popular que inundaba sus calles. Ni los hoteles, ni el comercio de lujo, ni sus estudiantes Erasmus, ni los diseñadores/as europeos -o profesionales liberales- que ahora viven allí hicieron a estos barrios reconocidos y anhelados mundialmente.

El atractivo de estos sitios, aparte de sus encantos arquitectónicos y su centralidad, radicaba en el carácter humilde de la mayoría de sus habitantes. Estar rodeados de tanta historia, y que de ello se pudiera aprovechar el ciudadano llano, era lo mágico. Las clases altas no valoraban estos enclaves, preferían vivir en pisos más grandes y alejados del bullicio del pueblo. Todos estos parámetros actualmente han cambiado.

¿A qué viene tanta parrafada? Pues que si Rosa Díaz dice que la transformación de Ciutat Vella ha llegado a La Barceloneta, mejor que nos vayamos preparando (visto cómo han ido los precedentes). La mancha de aceite se ha ido extendiendo por todo el distrito desde 1990 y a partir de 1998 se agudizó, llegando finalmente a nuestro barrio. El crecimiento de las inmobiliarias y la fuerte demanda local de pisos, y especialmente la europea, han puesto el resto. Y las reformas interiores planeadas por el ayuntamiento serán el marco en el que se juegue esta nueva partida de la gentrificación (ya sabéis, el proceso de sustitución de población en los barrios humildes).

Otros titulares del artículo de la popular periodista -al menos para los habitantes de La Barceloneta, puesto que no para de hablar sobre nuestro vecindario- son los no menos sensacionalistas: "desmitificando el boom turístico" y "un barrio muy deseado: conserva el espíritu de pueblo, dispone de los servicios de una gran ciudad y es el único barrio con la playa al lado". El último titular bien podría servir como lema de la futura marca Barceloneta. Si hasta les ahorra el trabajo al personal del ayuntamiento, cómo se nota que trabaja con ellos en el día a día. ¿O quizás posea una inmobiliaria o apartamentos turísticos en el barrio? Porque sólo le falta poner debajo: vendo piso de 40 m2 por 300.000$. O lo alquilo por 1500$ / mes. Tan "amarillista" titular no tendrá mucho sentido de aquí a 5 ó 10 años vista, cuando el ayuntamiento haya desplegado en su totalidad el plan de reforma que tenga previsto y las inmobiliarias hayan hecho su trabajo. Entonces ni tendremos ambiente de pueblo, ni el barrio conservará su estructura original (predominando los rascacielos, por supuesto). Para no repetirme tanto os remito a la tercera parte de las "reflexiones sobre el 30 minuts", en las que se habló de los cambios sociales en La Barceloneta del futuro. En resumidas cuentas, lo único que quedará de ese titular será lo de "barrio de playa". Y hasta estoy dudando con esto, visto lo que se está haciendo con el hotel vela y las ciudades que se están levantando en medio del mar (quien quiera más información, que vea fotos de Dubai).

Vayamos por partes pues, ya que el artículo de Díaz es bastante extenso y a la vez muy jugoso. La periodista dice que La Barceloneta se quiere quedar con las zonas comerciales de los Bazares y el Maremagnum. ¿Qué beneficio puede tener para el vecino/a que se añadan estas zonas al barrio? En mi opinión, ninguno. Simplemente se agrandará el perímetro de La Barceloneta, pero allí no se construirán viviendas sociales, guarderías o centros de asistencia primaria. Parece más bien una estrategia enfocada a fortalecer la marca Barceloneta o a vincular al barrio con unas zonas altamente turísticas -o a la inversa, que el turista que vaya a la conocida Barceloneta, pase por su "mercado", en este caso el Maremagnum-. Teorías más conspiranoicas podrían llevarnos a pensar que lo que se quiere hacer con esto es subir los precios de los comercios del barrio y ponerlos al mismo nivel que los de ese centro comercial; o trasladar todo el comercio tradicional que sobra al maremagnum y sustituirlo por tiendas de diseño y más restaurantes de lujo dentro de La Barceloneta.

O, ¿por qué no? Utilizar los terrenos para hacer viviendas por los afectados/as del plan de reforma. Ya que se considera Cercanías como parte del barrio, ¿no tiene el mismo derecho el maremagnum? Además, a mí no me haría ninguna gracia que se vinculara a La Barceloneta -con sus 255 años de historia- con un centro comercial de 12 años de antigüedad y con una zona que declara que prefiere sentirse del Borne por ser "una zona que está comercialmente más de moda" (Daniel Català, presidente de la asociación de vecinos y comerciantes Barnaport). Concluyendo con la parte más comercial del escrito, dejo una última "perla" de la Díaz: nadie duda de que el puerto pertenece a La Barceloneta y La Barceloneta pertenece al puerto. Tal afirmación es como la ley transitiva en las matemáticas -puedo equivocarme-: si A = B, B = A. Pues no, señora, al menos aquí, Hace mucho tiempo que se despojó a La Barceloneta de su relación con el puerto: pasando a los estibadores a la Zona Franca, dejando que espacios antes del barrio sean ahora restaurantes de lujo y orientados al turismo, o la futura remodelación del Muelle de Pescadores (poniendo la brocha final).

¿En qué se basa para establecer tal relación? ¿En los cuatro vecinos que están trabajando en Estibarna? Donde sí hay menos dudas es en la otra parte de la ecuación: La Barceloneta pertenece al puerto. Claro y meridiano se ve. El Paseo Nacional, la Plaza del Mar, el Frente Marítimo, todo esto pertenece a la APB. Los constantes acuerdos entre ayuntamiento y APB a la hora de hablar sobre La Barceloneta dan fe de todo ello. Y el grado de usurpación de terrenos del barrio por parte de la autoridad portuaria de Barcelona es mayor cada año que va pasando. Basta ver la futura prolongación del Paseo Nacional y las obras del hotel vela. Y recuerdo por enésima vez que la APB es una sociedad anónima que busca su máximo beneficio empresarial.