



Existe, tras de cada iniciativa en materia urbanizadora, una doctrina relativa a lo que se quiere que suceda o que no suceda en ella, a qué tipo de acontecimientos se pretende propiciar o evitar a toda costa. Manuel Delgado





Breus apunts biogràfics i professionals dels investigadors convidats a les “Jornades La Barceloneta parla i decideix”
Manuel Delgado
Manuel Delgado es llicenciat en història de l'art per la Universitat de Barcelona. Doctor en antropologia social per la mateixa universitat. Ha estudiat a l'Ecole Pratique des Hautes Etudes de Paris. Els seus nombrosos estudis s'han centrat en la religió, en la violència ritual, i en l'antropologia urbana, especialment en els cicles festius
Mercè Tatjer Mir és Catedràtica de Didàctica de les Ciències Socials en la Universitat de Barcelona, Escola de Formació de Professors. Especialitzada en geografia urbana i història urbana, i en didàctica del mitjà urbà.
Nydia Tremoleda
Nydia Tremoleda es antropòloga. Membre de l’Observatori del Mobbing de l’Institut Català d’Antropologia (OM-ICA)
Pere Comas
Pere Comas es advocat especialitzat en el dret públic, i singularment dedicada a l'Urbanisme i medi ambient.
Víctor Gómez
Víctor Gómez Pin va estudiar Filosofia en la Sorbona i va obtenir el títol de Doctor d'Estat amb una tesi sobre l'ordre aristotèlic (que va ser publicada primer a França i posteriorment en el nostre país). Després de diversos anys de docència en la Universitat de Dijon, va obtenir una càtedra en la Universitat del País Basc amb una investigació sobre els aspectes ontològics del càlcul diferencial. Actualment és catedràtic de la Universitat Autònoma de Barcelona, on imparteix classes de Teoria del Coneixement i Introducció al Pensament Matemàtic.

S'ha d'anar a veure l'exposició Quan el refugi era el subsòl, que es pot visitar al vestíbul de l'estació de metro d'Universitat. Encara que només sigui per assabentar-nos que també Barcelona va ser una ciutat bombardejada. Cada tres hores, una nova ració de bombes.
Bombardejada pels avions de Mussolini, que, en els noticiaris italians, eren descrits com a àguiles d'acer. I, de passada, potser convindria recuperar un reportatge de la BBC on es demostra que Fidel Castro va aprendre, va copiar els seus posats discursers o mitinguers del dictador italià. No hi ha res casual.
Fins fa poc, de la Barcelona bombardejada gairebé no se'n parlava. Tots sabíem que Gernika va ser bombardejada i per això, al seu dia, les nòvies del comunisme tenien en una de les parets dels seus pisos una reproducció d'aquest quadro de Picasso. El Guernica o les seves infinites reproduccions és el quadro que ha vist més orgasmes marxistes fingits. Però dels bombardejos sobre Barcelona només en parlaven alguns historiadors. I el meu estimat José Agustín Goytisolo, a qui van matar la mare, Julia, a prop del cine Coliseum, i, des d'aquell dia, ja res no ha estat el mateix per al poeta.
També es parlava molt dels bombardejos sobre Barcelona a la Barceloneta. A la Barceloneta no han oblidat mai ni els bombardejos, ni els refugis subterranis ni aquells missatges propagandístics que sempre acabaven així: "La Generalitat vetlla per vosaltres". I es veu que allò els servia. Em refereixo als missatges propagandístics, és clar, perquè ningú posa en dubte les vides que van salvar els refugis subterranis i les estacions de metro. "La Generalitat vetlla per vosaltres". Aleshores els catalans encara creien en la Generalitat.
De totes aquelles bombes sobre Barcelona, de tots aquells morts barcelonins se n'ha parlat poc fins ara. I de l'enginyer Ramon Parera encara se n'ha parlat
menys. I, no obstant, va ser ell qui va fer possibles alguns dels refugis subterranis. Alguns, perquè la majoria es van fer gràcies a l'empenta ciutadana, això que ara en diuen el teixit associatiu.

Aquí teniu unes falques d’àudio de les “Jornades La Barceloneta parla i decideix" gravades ahir en ràdio Contrabanda
Programa gravat “Asamblea de Majaras”

LA BARCELONETA EN EL 2017: DEMASIADO FICTICIO PARA NO SER VERDAD (MAYA BRAUN)
La vida, desde la 22ª planta de un piso alquilado por un día, no puede ser mejor. Desde esas alturas podemos deleitarnos con las vistas del barrio conocido oficialmente como La Barceloneta, pero cariñosamente bautizado por sus nuevos residentes como "Disneyneta". La Disneyneta, el mejor prototipo de una ciudad simulada: una ciudad en la cual los sueños se hacen realidad, un paraíso donde las esperanzas por un mundo ideal son verdaderas. El vecindario en sí mismo es todo calidez humana. Todo el barrio se conoce y son amigos. Las risas, la alegría, imaginación y creatividad abundan por doquier. Nadie llora en Disneyneta, nadie insulta, nadie tiene preocupaciones. Como en una ciudad real, la gente está dirigida a través de organizadas corrientes y flujos. Siguen flechas, señales. Hacen cola. Es parecido a la conducción entre las líneas pintadas de las calles reales. Disneyneta es la versión en miniatura de la BCN ideal. Las normas son obedecidas. Éste es un barrio en el cual el asesinato, la violación o el adulterio no existen. En el cual la pobreza, la suciedad y las mierdas de perro en la calle son cosa del pasado. Imagina el Pueblo Español, añádele el parque de atracciones del Tibidabo y multiplícalo por las playas del Caribe y por la cultura de pesca mediterránea. Imagina una maravillosa postal, un lugar perfecto. Un gueto para la gente guapa.
Los sudorosos y polvorientos vendedores de cerveza con su mal inglés arriba y abajo por la playa -siempre atentos a la policía y expandiendo la inquietud-, son reemplazados por bellezas bronceadas cuyos dientes blancos destellearán con el sol. Cuidadosamente van de puntillas por la arena vendiendo refrescos muy fríos, acompañadas de fornidos hombres que sustituirán a los masajes huesudos de los asiáticos. Para más inri, los antiguos chiringuitos serán ahora cadenas de comida rápida donde la sepia y el lenguado, las bravas, los pimientos de padrón o la paella son hechos para llevar, para ser disfrutados mientras escuchas a alguien cantando flamenco sentado en la playa. O puede que comas viendo el espectáculo diario de sardanas mientras los trabajadores/as de BCNeta limpian las calles con sus trajes de pescador-marinero.
Si hay algo de lo que no se puede quejar en Disneyneta es de la abundancia de cosas que ver y hacer allí. Especialmente popular para los residentes y los visitantes por igual es el "Barrio cutre", una hilera de tres calles que han sido seccionadas del resto del parque temático. Es contundentemente real, y a la vez un retorcido viaje al pasado, cuando decides entrar en tan singulares calles. El ruido de épocas pasadas emana de los impresionantes equipos de sonido instalados estratégicamente en este "barrio cutre": las gaviotas cantando y aleteando con fuerza sus alas, perro ladrando y las motos relinchando en la distancia. Una mujer vocifera en español o catalán la calor que hace o los altos precios de las patatas en el mercado.
El estruendo de la televisión se deja notar. Un hombre con tos de fumador aspira una profunda bocanada de aire y escupe un gargajo. Está todo allí: no sólo los sonidos, sino también los olores, las apariencias, las gentes. Las abuelas con sus calcetines de algodón sentadas en la entrada de sus pequeños y sucios pisos de una planta.
Sin moverse, únicamente respirando, o tendiendo la ropa en sus balcones. Huele un poco húmedo, también a pescado, y se nota el olor del humo del tabaco. De vez en cuando una mujer aparecerá por alguna ventana para dar unos cuantos pañales a una niña que se los llevará a su madre. Ésta da las gracias y los deja en el carrito de su hermano recién nacido, mientras su madre sirve a unos cuantos mayores unos quintos y bravas. Al entrar a uno de estos bares con ambiente tan cargado, una turista es saludada al grito de ¡guapa! con vítores y silbidos de hombres con una gran panza.
La atracción favorita, sin embargo, es el ascensor en la esquina del Paseo Nacional y la calle Maquinista que transporta a 50 personas de una vez. Lenta y agradablemente, con rumba catalana sonando por los altavoces, alcanzamos los 180 metros de altura, más alto que cualquier rascacielos del barrio. Aunque lo más divertido comienza cuando llegas a la cima de este edificio. Es una especie de "paint ball" (guerra con munición que son bolas de pintura). Al salir del ascensor los visitantes tienen dos opciones: si pasan por la puerta A, serán saludados por comerciales del tecnocasa; si escogen la puerta B, entrarán en el Mundo Okupa. Acorde con su elección, serán vestidos con un traje y corbata verde -móvil incluido- o con rastas, cuatro harapos y un perro. La adrenalina sube por sus venas cuando tienen que entrar en un edificio tan abandonado como siniestro. Allí, en colaboración con sus amigos, tienen que hacerlo lo mejor posible. Dependiendo del bando en el que estén tendrán que matar al pasado...o acabar con el futuro.

Les dades dels productes estan extrets de l'Institut Nacional d'Estadística , i per al càlcul de l'índex general s'han usat les mateixes ponderacions, de forma proporcional, que utilitza el citat institut.
Signatura online del Manifest a la Barceloneta ens neguem a ser un barri turístic