dilluns, 28 de juny del 2010

Cae el ‘virrey’ del Puerto de Barcelona por un alijo de cientos de kilos de droga

osé Mestre era un lince en logística hasta el martes de esta semana, cuando una unidad especial de la Policía Nacional llegada desde Madrid le cayó encima y fue detenido en el marco de una operación internacional que dirigía el juez Fernando Grande-Marlaska. Según algunas fuentes consultadas por El Confidencial, el alijo que se encontró en sus instalaciones del Puerto de Barcelona era de 200 kilos de cocaína; según otras fuentes, de 300. Pero la importancia de la información radica en que Mestre, una especie de virrey de las instalaciones portuarias, acabó con sus huesos en la cárcel.

El mismo martes, fue interrogado en las instalaciones policiales de Via Laietana de Barcelona, de donde salió camino de la cárcel Modelo. Su participación en el asunto no está claro todavía, ya que el tema se encuentra bajo secreto de sumario. Distintas fuentes consultadas por este diario desde el pasado jueves coinciden en señalar que Mestre habría dado cobertura al traslado de droga desde Sudamérica por encargo de cárteles colombianos de la coca.

Según las fuentes citadas, Mestre fue detenido en el momento en que participaba en una reunión en un hotel barcelonés junto a narcotraficantes. El motivo de esta reunión era diseñar el operativo mediante el cual se iba a distribuir la droga que había llegado a la capital catalana en contenedores que oficialmente contenían hierro.

No es la primera incursión de José Mestre en el mundo de la delincuencia. En junio de 1981, es decir, hace 29 años, se autoinculpó por escrito -y acto seguido huyó a Francia- de unos robos que se realizaban en el Puerto de Barcelona. En aquella época, su familia era una de las principales operadoras de estas instalaciones y fueron detenidas varias personas, entre ellas Juan Mestre, el padre de José, como principales sospechosos de los robos a gran escala. Este importante empresario comenzó su fortuna a finales de los años 50 con un pequeño bar en el barrio de Casa Antúnez, un marginal barrio barcelonés en la falda de la montaña de Montjuïc, y una pequeña furgoneta de reparto.

A finales de los 60, ya había comprado la empresa Intramediterráneo y era uno de los principales operadores del Puerto. En la actualidad, tiene compañías de consignatarios, transitarios, transporte terrestre y marítimo, almacenamiento, distribución y terminales de manipulación. En los últimos años, se alió con la multinacional Hutchinson Port Holdings para crear Tercat, la empresa logística del puerto barcelonés que opera frente a Terminal de Contenedores de Barcelona (TCB). Tercat es la adjudicataria de la última terminal de contenedores, acabada de construir hace tres meses. Esta compañía deberá invertir 500 millones de euros para gestionar la terminal, que contará con una superficie de 100 hectáreas y una capacidad de 2.650.000 TEU (es decir, contenedores de 20 pies de largo cada uno). El Ministerio de Fomento es el responsable de construir las comunicaciones viarias y ferroviarias desde estas instalaciones para hacer de Barcelona el primer puerto del Mediterráneo.

En la primavera de 2007, el grupo Mestre compró también el 2,36% de la inmobiliaria Aisa, aunque poco después se enfrentó a los directivos de la misma y acabó demandando al presidente de Aisa, Genís Marfà, por haber sobrevalorado unos terrenos en Zaragoza: los terrenos, que Marfà contabilizaba en 620 millones de euros, sólo valían 31,8 millones, según una tasación independiente. “Eran un pedregal”, señalan fuentes cercanas a la operación. A finales del año pasado, también culminó diversas operaciones de diversificación del negocio. Mestre compró, por ejemplo, el 50% del capital de Merpoc, fabricante de dispositivos de iluminación. La operación, asesorada por ProVenture Capital Partners, permitió a los Mestre entrar en el negocio de fabricación y comercialización de equipos de generación de energía térmica y fotovoltaica con dispositivos LED. Tercat se ocupa de la logística y la distribución mediante una central de almacenamiento cercana al Puerto de Barcelona.

Influencia en más de 50 empresas

En la actualidad, José Mestre tiene cargos operativos en más de 50 empresas, todas relacionadas con la actividad portuaria. El Grupo Mestre se convirtió, mediante esta intrincada red empresarial, en todo un poder en la sombra. Tradicionalmente, en el puerto barcelonés no se mueve nada sin que la cúpula de este grupo lo sepa. Y se ha enfrentado tanto a competidores en los negocios como a la propia Administración, aliándose con políticos, estibadores, transportistas o consignatarios según el momento. En las últimas huelgas de los transportistas, por ejemplo, la perfecta organización de las mismas no hubiera sido posible sin la ayuda inestimable de los Mestre. Es más: los camiones que los transportistas utilizaron para bloquear las vías de comunicación, y en especial la vital Ronda del Litoral que bordea la ciudad de Barcelona, eran propiedad de Mestre. Su poder omnipotente ha recibido, con la detención de esta semana, un durísimo golpe, que puede significar el principio del fin de su imperio.


Publicat en el Confidencial

1 comentari:

Rafael del Barco Carreras ha dit...

EL PUERTO DE BARCELONA.



Rafael del Barco Carreras



28-06-10. Si comentando sobre Piqué Abogados Asociados comparaba el bufete a La Tapadera, para encontrar un símil cinematográfico a la noticia de ayer en toda la prensa e Internet sobre el Puerto de Barcelona debería recurrir a las películas del cine negro americano donde los puertos y sus sindicatos crearon obras maestras. Aquí no encontraremos ningún Marlon Brando, pero si se une mi comentario del día 22 sobre blanqueo al narcotráfico mexicano con la actual noticia, se deduce el porqué de mis repetidas veces afirmando hallarnos en la capital europea del narcotráfico. Quizá no sea casualidad la defensa del Bufete Piqué a las “mafias” juzgadas hace unos meses por quemar camiones imponiendo su dominio por el terror en el puerto.
“Cae el ‘virrey’ del Puerto de Barcelona por un alijo de cientos de kilos de droga” publica EL CONFIDENCIAL con muy interesantes comentarios de sus lectores, entre los que destacaría que le detienen “policías venidos de Madrid”.

Si mi incursión en la corrupción político-financiera barcelonesa proviene de mi obsesión por descubrir el porqué de mis tres años preventivo en los 80 y condenado a esos tres años por encubridor (caso insólito en un tema económico), mi cierta curiosidad por el narcotráfico y las consecuencias fisiológicas de los consumidores o adictos, se origina en los años conviviendo con cientos directamente y miles rodeándome.

Y he de advertir a los maliciosos comentaristas que puedo demostrar mi total abstención, jamás he tomado ni probado droga alguna. Pasar una temporada en la enfermería de Brians, 1994, trabajando, verdadera antesala de la muerte por la escabechina entonces del Sida, vacuna más si cabe a cualquiera.



Si mi oficio, la banca, y años en el sector inmobiliario, dan cierta perspectiva y experiencia a mis comentarios sobre la catastrófica situación político-financiera, mi experiencia sobre el narcotráfico tiene un enfoque totalmente distinto; es el encuentro con cientos de aventuras y desgracias de celda y patio.



La cárcel es la universidad del delito, y el delito rey o primera licenciatura es el narcotráfico. Las hay más, los asesinos, violadores, pederastas o maltratadores también perfeccionan su especialidad. Me decía un viejo delincuente de oficio que toda la delincuencia profesional gira en torno a la droga, unos por vender y otros delinquiendo para pagarse la dosis.



Los últimos 30 años han forjado una Barcelona nueva y muy peculiar, políticamente hablando. Pero la herencia del franquismo, gobernada por quienes se decían sus acérrimos enemigos, no solo ha multiplicado las viejas corrupciones sino que les ha añadido las decenas de miles de millones de euros del narcotráfico al mayor y menor. Escribí que el puerto de Barcelona había sustituido al de Ámsterdam en cuanto a la heroína, y que empresarios barceloneses surgidos de la crisis entre la del petróleo del 73 y la muerte de Franco complementaron y hasta sustituyeron a los contrabandistas gallegos por los 80. Un complejo proceso del que apenas se ha escrito.



Un mundo apasionante, rentable y tétrico que mueve en Barcelona decenas de miles de “empleados fijos” y centenares de miles de consumidores. Y sin ánimo de moralina afirmo que tritura a todo el que por ambición o adicción se añade, sin alterar en lo más mínimo el abastecimiento del mercado. Cuantos más caen por narcotráfico, o revientan tomando, más abastecido. Como tantas veces comentamos en el patio y celda, solo cambiando las reglas del juego, la legalización, se paliaría como mínimo su efecto secundario de corruptor de la estructura social, política, y financiera. Un sueño de encarcelados que no contemplan los millones que viven de la producción y venta, y al parecer tampoco los que “luchan contra la droga”.

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