dissabte, 27 de febrer de 2010

LA IDIOTEZ, ¿ES MÁS QUE IDIOTEZ?

LA VANGUARDIA, 18/12/2009
(POR QUIM MONZÓ)
Voy por la calle y de repente veo un cartel, con letras blancas sobre fondo azul. El titular dice: "Visc a una ciutat on els botiguers són molt més que botiguers". Pienso: no se lo han currado mucho, porque esto es como "el Barça es más que un club" un poco cambiadito. Y si seguimos por este camino vamos a quemar pronto ese adverbio, porque, vale de momento el Barça es más que un club y los tenderos de esta ciudad son más que tenderos, pero es que, en ese plan, pronto las calles de esta ciudad serán más que calles, y los electricistas de esta ciudad más que electricistas, y los tontos serán más que tontos, y los estofados de buey, más que estofados de buey. ¿Será todo más que todo? Pero volvamos al cartel. Bajo el titular, el texto que explica por qué los tenderos de Can Fanga son mucho más tenderos: "Perquè saben el que m'agrada i m'aconsellen, perquè tenen productes de qualitat, perquè donen caràcter a la meva ciutat... I a més són ben a prop meu". Para rematarlo, la trompetería final: "ViscA Barcelona, la millor botiga del món!".
Pues no sé en qué Barcelona debo vivir yo. ¿Así son los tenderos de Barcelona? De entrada diría que hay de todo, como en la viña de no sé qué señor. Los hay amables, por ejemplo. Hay muchos tenderos amables. Es amable la verdulera Teresa del mercado de Sant Antoni, son amables los pescaderos Viladrich, los dependientes de la ferretería Alaball... También son amables los de Dows, esa tienda que han abierto este año en la Diagonal. Un día entré a preguntar y me respondieron con tanta corrección que me quedé boquiabierto. Son jóvenes y bien educados, con ganas de darte la información necesaria y que quedes satisfecho. Son también amables en Vinçon y, en cambio, en Pilma en general gastan unos humos bastante desagradables. Hay de todo entre los tenderos, y por eso generalizar -como hacen en el cartel- es un error.
Porque, con el mismo derecho, puestos a generalizar y a equivocarnos, yo redactaría el texto de otra forma. Escribiría que vivo en una ciudad donde los tenderos son ariscos y ni saben lo que me gusta ni tienen ningún interés en saberlo. Vivo en una ciudad donde los tenderos no me entienden ni hacen el mínimo esfuerzo por entenderme. Vivo en una ciudad donde los dependientes no me aconsejan nada porque, antes que atenderme (a mí o a cualquiera de los clientes que esperamos a que reparen en nosotros), prefieren hablar por móvil con quien sea que hablen y rían. Vivo en una ciudad donde cuando entro en una tienda no me devuelven los buenos días y me miran con cara de asco. Vivo en una ciudad donde, para que sus habitantes más memos olviden esa realidad diaria, el Ayuntamiento monta una campaña publicitaria -a cargo del erario- diciéndoles que los tenderos son mucho más que tenderos. Igual son astronautas y no se han enterado.

Article aportat per VEI