diumenge, 4 de maig de 2008

Parc de concentració


Aquí teniu un article de Josep Maria Montaner arquitecte i catedràtic de l'Escola de Arquitectura de Barcelona (UPC) publicat en el diari El País

Por fin se ha podido descubrir qué hay detrás de los muros de hormigón, vagamente recubiertos de vegetación, que se han levantado para defender el Parc Central del Poblenou. Y lo que se descubre es un parque decepcionante, vacío de algo que tenga sentido y pueda ser una aportación para las personas. Tras atravesar las estrechas aberturas, se transita por unos suelos sin interés y no se ve ninguna aportación respecto a lugares de juego para niños, a cómo sentarse y hacer corrillos para hablar, echarse al sol o ponerse a la sombra bajo alguna pérgola ingeniosa, hacer pic-nic, tomar algún refresco o ir al lavabo. Sólo artilugios superfluos: unas pérgolas mal copiadas de las obras de Enric Miralles y Carme Pinós; unos paneles horadados a la manera de Rem Koolhaas; unas luminarias esféricas sacadas de Luis Barragán; una espiral con el rimbombante nombre de cráter, de tratamiento vegetal cursi, que recuerda en malo la bellísima obra de Beverly Pepper en el parque de la estación del Norte; un Giacometti de cuarta categoría; unos lamentables iglús a lo Mario Merz; un paisaje lunar penoso, y unas sillas aisladas antihomeless y antigrupos. En definitiva, un parque cuyos muros y rincones lo hacen tremendamente inseguro, y unos jardines que siguen la concepción francesa de los setos y las pérgolas que ellos mismos hace más de veinte años han rechazado y superado con "los jardines en movimiento" y la libertad de las plantas creciendo

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1 comentari:

josep maria montaner ha dit...

Al mismo tiempo se levantan fronteras absurdas, evitables e innecesarias como el Parc Central del Poblenou, proyectado por Jean Nouvel, uno de los mayores despropósitos de la Barcelona contemporánea. Está visto que estamos recogiendo los epígonos de grandes figuras: ya en ocasión de los Juegos Olímpicos recolectamos uno de los peores Álvaro Siza Vieira -la estación meteorológica de la Vila Olímpica-; tenemos el peor Herzog y de Meuron de la historia, la vergüenza discotequera del edificio Fórum; David Chipperfiel está llenando la ciudad de grandes cajas con sus paneles prefabricados de hormigón coloreado y sus agobiantes ventanas repetitivas, y estamos asistiendo, de manera impasible, a la decadencia de Jean Nouvel.


Recreación de las murallas de los barrios cerrados, de los resorts y de las urbanizaciones, miniatura de los muros de Sharon en Palestina, el Parc Central del Poblenou se levanta como manifiesto del urbanismo del absurdo y del despilfarro, como provocación a un silencio cómplice que se produce en esta ciudad de nuevos ricos que, después de tantos prodigios, está ya definitivamente anestesiada.

17/7/2007