dimarts, 24 d’agost del 2010

RIP: MINISTERIO DE VIVIENDA

LA VANGUARDIA, 22/06/2010


(POR JOSÉ GARCÍA MONTALVO, Catedrático de Economía de la UPF)


Cuando una empresa farmacéutica quiere solicitar la aprobación de un nuevo fármaco para su venta al público tiene que mostrar evidencia científica de que su producto es realmente efectivo y que además no tiene efectos secundarios. En las últimas semanas se han oído muchas voces que proponen la eliminación del ministerio de Vivienda en base a su nula eficacia para conseguir sus objetivos, sea por sus políticas o por las escasas competencias que retiene. Enseguida hay alguien que argumenta: “eliminando ministerios se reduce muy poco el gasto público”. Sí pero, ¿y los efectos secundarios del ministerio de Vivienda? En una entrevista este fin de semana, y continuando una tradición muy arraigada entre los máximos responsables del ministerio, la ministra Corredor ha vuelto a conminar a todos los ciudadanos a comprar viviendas. “Es un momento óptimo para comprar”. No parece razonable que se use el dinero de nuestros impuestos para campañas de marketing en beneficio de constructores y promotores. La ex ministra Trujillo ha contestado a Corredor que ahora no compraría una vivienda ni loca. Que la vivienda tiene que abaratarse entre un 30% y un 50%. Sí, la misma Trujillo que cuando estaba en el ministerio aseguraba que no existía burbuja inmobiliaria y que sólo nombrar la palabra burbuja era una irresponsabilidad. La misma que hace un año decía en una entrevista que era evidente que existía una burbuja inmobiliaria. Y qué decir de Carme Chacón, la breve, y su “mejor sector inmobiliario del mundo”. La pregunta es cuántos ciudadanos, confundidos por los pronunciamientos del ministerio de Vivienda, tomaron la decisión de comprar una vivienda en el momento más inoportuno. En fin, como ven, los efectos secundarios del ministerio pueden ser muy perniciosos.

Y es que los dirigentes del MVIV tienen una interpretación muy peculiar del artículo 47 de la Constitución. Donde dice “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”, ellos leen “hay que estimular la compra de viviendas lo más posible para que la economía crezca rápido y nuestro partido gane las próximas elecciones. Da lo mismo si los precios son exorbitados respecto a la renta de las familias”. Por si esto fuera poco, los despropósitos estadísticos del ministerio para “animar” ficticiamente la economía y “probar” su eficacia son memorables. Según el ministerio, en 2009 se iniciaron alrededor de 160.000 viviendas, la mitad de protección oficial. Sin embargo, los visados de arquitectos señalan que se iniciaron unas 110.000 viviendas. Las otras 50.000 viviendas, todas supuestamente de protección oficial, son un invento. El ministerio también insiste en que gracias a su política la proporción de vivienda en alquiler está ya por encima del 13%. No sólo es que no hay pruebas de que su política sea la causa de este aumento: es que la última estadística oficial de donde se puede extraer esta información muestra que la proporción de alquiler es el 11’4%, idéntica a la que existía cuando se hizo el Censo en 2001.

O cuando en sus informes comparan las viviendas terminadas y las transacciones de viviendas totales (en lugar de las nuevas) en un zafio intento de que parezca que el stock de viviendas sin vender se reduce. No estaría de más que los periodistas que entrevisten a altos cargos del ministerio de Vivienda añadieran al principio de sus textos una frase de aviso, como en las cajetillas de tabaco: “leer este artículo puede tener efectos perjudiciales sobre su salud financiera”. Aunque lo mejor sería eliminar el ministerio para que no tuvieran que entrevistar a su ministro o ministra.


Article aportat per VEI