dilluns, 26 de juliol de 2010

CUANDO EL BANCO SE QUEDA LA CASA Y LA DEUDA SIGUE VIVA

LA VANGUARDIA, 18/12/2009


(POR JAUME V. AROCA)

Uno de los problemas más angustiantes que han de resolver muchas familias cuando han perdido sus empleos es cómo hacer frente al pago de la vivienda. Muchas personas, explican en Càritas, tratan de salvar su patrimonio dedicando la integridad de sus limitados ingresos al pago de las mensualidades mientras buscan apoyo para conseguir alimentos, bien en la red pública o en las redes privadas que prestan ayuda.
Pero es una situación que a la larga resulta insostenible y cuando llegan a este punto proponen al banco la entrega de la vivienda. Lo que ocurre es que mientras en otros países, por ejemplo Estados Unidos, la devolución de la propiedad liquida definitivamente la deuda, en España, no sucede así.
Los cuatro abogados voluntarios que colaboran con la asesoría jurídica de Càritas llevan tiempo viendo casos como estos. Cada vez más, explica Alicia Pujol, una empleada del bufete Amat que dedica algunas horas laborales de la semana a colaborar en este servicio.
"El primer paso que exigen los bancos para devolver la vivienda es una nueva tasación que, por norma general, viene a costar no menos de 3000 euros. Es absurdo cuando uno no tiene ni para pagar la hipoteca". En cualquier caso, esa nueva tasación tiene generalmente como resultado una reducción del precio del inmueble, de modo que el banco, que ha dado la hipoteca por un valor muy superior, se queda con la vivienda pero le exige al deudor que liquide la diferencia más todos los intereses de la hipoteca. "Lógicamente, nadie acepta este trato", explica Alicia Pujol.
A los extranjeros les queda la opción de desaparecer del país. Sin embargo, esa vía entraña sus riesgos porque la compra de deuda es hoy un negocio global y, por lo tanto, puede ocurrir que, de regreso a sus países, alguien llegue a su puerta para cobrar lo que dejaron sin pagar en España.
A los residentes no les queda más que apretar los dientes y aguantar. Llegados a este punto se plantean alquilar las habitaciones del piso para que ayuden a pagar la hipoteca. "Pero ahí empiezan otros problemas mucho peores -explica Alicia- porque hay gente que ha metido dentro de su casa y en sus vidas a verdaderos enemigos, gente que no paga, o se comporta mal y contra los que la policía no puede actuar si no es con una orden judicial". Lo que parecía un remedio se convierte en una pesadilla. "Este problema es cada vez más común", explica Alicia.
El director de Càritas se preguntaba ayer: "Hemos rescatado a los bancos, ¿pero quién rescata a los clientes?".

Article aportat per VEI