diumenge, 13 de juliol de 2008

¿Y para quién es la música?

Por carlos lópez-aguirre

El barrio de la Barceloneta. Hablar de él es adentrarnos en uno del los lugares más emblemáticos de la capital catalana, un sinónimo de tradición. Por más cambios que ha sufrido la ciudad en su urbanismo y en su sociedad, todavía la Barceloneta nos ofrece algunos rincones para sentirnos en esa Barcelona romántica que nos cuentan las crónicas y las novelas. Pero poco a poco el tiempo la ha convertido en una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad, por lo que su población y cotidianidad se ha ido modificando.

Por este motivo, cuando el Busker’s Festival desembarcó en la Barceloneta, la primera idea que se les vino a la mente a los vecinos es que todos esos grupos los habían traído los comercios y los restaurantes de alrededor para atraer más turistas durante el verano. Esto nos lo cuenta Emilia en la sede de la Asociación de Vecinos L’Ostia, ubicada en la Carrer dels Pescadors. En el lugar se respira historia y tradición. El edificio es bastante antiguo, pero lo que más llama la atención son las fotos tomadas a lo largo de los años y que muestran de forma concreta la historia del barrio.

Emilia desde el principio lo deja claro, la Barceloneta siempre ha sido un barrio con mucha música y de todo tipo. Ella lo ha vivido durante 60 años y nunca ha considerado a los músicos callejeros como un problema, al contrario siempre le han dado un ambiente especial al barrio. Por esta misma razón no está de acuerdo en que el Ayuntamiento aplique una normativa para que éstos puedan desempeñar sus actividades, pues el barrio perdería naturalidad.

“Y toda la ciudad también”, comenta,

Además, considera que todas las iniciativas dentro de la Barceloneta están encaminadas principalmente a atraer más turistas y no para ayudar a la convivencia en el barrio. Por eso cuando conoció el Busker’s Festival estaba convencida de que era otra atracción para los veraneantes.

“Yo me acerqué porque me gustaron algunos grupos, pero siempre estuve convencida de que era un festival para los turistas”, asegura.

Pero esta idea no es sólo de ella, pues sabe bien que muchos de los vecinos prefieren permanecer en su casa cuando comienza el verano y el barrio comienza a llenarse de turistas y de ruido. Por eso ella espera que el festival sea más incluyente con los vecinos y los integre más a sus actividades para hacer verdaderamente un festival callejero.

Propone, además, que los organizadores del Busker’s Festival se acerquen a las autoridades del barrio para que participen durante las fiestas de la Barceloneta durante el mes de septiembre.

Para Emilia lo más importante es recuperar el espíritu del barrio, que la gente se vuelva integrar a las actividades que en él se realicen, sin importar el lugar de donde vengan los nuevos vecinos. Que la Barceloneta siga siendo la Barceloneta y Barcelona siga siendo la ciudad que nos describían en las crónicas y en las novelas.

Buskersfestival.blogspot