dimecres, 10 de març de 2010

¿Qué diría Rubianes?

Seguramente hoy el espíritu de Pepe Rubianes se revuelve en su tumba por esta nueva sorpresa que la muerte le depara. Creo que él siempre pensó, como buen anarcocómico, que a las calles siempre se les ponen nombres de algún general caducado, o algún ilustre, dependiendo de quién gobierne. Pero Pepe era universal. Por eso, creo que en lugar de dedicarle la avenida más ancha del barrio más humilde de Barcelona - salvando el paseo Joan de Borbó, que salta a la vista que nadie se atreve a cambiarle el nombre-deberíamos ponerle su nombre a una estrella. Eso sí sería hacerle un homenaje.

En cuanto a las calles de este barrio, ya están bien como están. Mucha gente ignora los contratiempos que se derivan de cambiar el nombre a una calle. En mi caso, he vivido en el paseo Marítim, paseo Nacional, paseo Joan de Borbó y, finalmente, plaza del Mar, y todo ello sin cambiar de piso. Todavía hoy, después de veinte años, sufro los inconvenientes.

Otra cosa sería que se colocara una placa conmemorativa en la fachada del edificio en el que ha vivido sus últimos años.

Rubianes ha sido un gran artista, y para mí un buen amigo, pero creo que en la Barceloneta ha habido personas que han dedicado su vida al barrio y lo merecen mucho más. Sé que a él no le gustaría que alguien pueda pensar algún día que Pepe Rubianes es sólo una calle de la Barceloneta.

Escrit de Vicens Forner en el diari La Vanguardía