
Existe, tras de cada iniciativa en materia urbanizadora, una doctrina relativa a lo que se quiere que suceda o que no suceda en ella, a qué tipo de acontecimientos se pretende propiciar o evitar a toda costa. Manuel Delgado
El Ayuntamiento quiere cobrar 38.000 euros anuales al Club Atlàntic Barceloneta por el uso de las instalaciones municipales
El Club Esportiu Atlàntic Barceloneta es un club que pretende fomentar el deporte de base en la Barceloneta, después de constatar a pie de calle la necesidad de crear un nuevo proyecto sin ánimo de lucro, con carácter social. Tratamos de conseguir que la práctica del fútbol no sea una carga económica para las familias, puesto que somos el distrito con más índice de paro de toda Barcelona. Queremos utilizar el gran poder de convocatoria que tiene el fútbol sobre los niños y jóvenes para luchar contra el absentismo escolar, la violencia juvenil, la delincuencia y sobre todo contra la droga. Nuestra intención es inculcar valores que consideramos fundamentales para la formación de los niños tales como compañerismo, educación, generosidad y respeto hacia los demás.
Uno de los objetivos del proyecto es colaborar con las escuelas, a través de las asociaciones de padres y madres, de manera que los menores que participen en el proyecto puedan tener un seguimiento integral. En general, nuestra intención es formar parte del tejido asociativo del barrio, en el que ya hemos participado a través de diferentes eventos, como la recogida de juguetes destinados a los niños enfermos del Hospital del Mar o la colaboración con las vecinas de l’Òstia en la recogida de más de 200 juguetes para 90 familias del barrio.
Pero, a pesar de ser un proyecto llevado a cabo con el esfuerzo de los socios y sin ningún ánimo de lucro, tras intentar gestionar el acceso a las instalaciones municipales, nos hemos encontrado con que el Ayuntamiento nos reclama la friolera de 38.000 euros, una cantidad a todas luces desmesurada y que convierte el proyecto en inviable. Se deja así a muchos niños sin poder realizar el deporte que les gusta y con el riesgo que conlleva de que acaben en la calle.
Después de haber mantenido varias reuniones con el Ayuntamiento, parece que se han desentendido por completo del tema en cuestión. Para que este proyecto sea una realidad y no quede en agua de borrajas, deben recapacitar puesto que ellos tienen ahora la capacidad de abrir una puerta y regalar a los niños de la Barceloneta la ilusión de poder jugar a fútbol en su barrio a un precio razonable.
Publicat en el Masala 51
Estas luces de Navidad, tan gélidas y elegantes en sus tonos blancos y azules, y a lo mejor verdes pero nunca rojas, nos cuentan que Barcelona ha cambiado de idea. El año pasado era sacrificar la estética en favor de la sostenibilidad, este año es renunciar a la sostenibilidad por el consumo, por más que el consumo excesivo, tan propio de estas fechas, sea el contrario de un gesto sostenible. El problema es que el Ayuntamiento cambia de conducta sin llegar a construir una nueva argumentación sólida: este año la iluminación ha venido sin esgrimir razones, más o menos como pasa en todas las ciudades. Pero Barcelona era diferente porque se suponía que pensaba de forma diferente. Barcelona daba lecciones.
Tiempo había en que se consideraba un crimen haber arrasado, el Ayuntamiento franquista, los plátanos de la rambla de Sant Andreu para que en la calle cupieran más coches. Ahora el Ayuntamiento se cargará de raíz un conjunto notable de almacenes de la plaza Joaquim Folguera para hacer un parking. ¿Son mejores los coches aparcados que circulando? Suprimir un árbol no es nada, pero desnudar una plaza centenaria significa que nadie, ni un solo vecino, volverá nunca a verla como estaba. Es el derecho al paisaje urbano lo que se vulnera con la tala radical. La línea 9 del metro, absolutamente necesaria, ha destrozado ya más de una plaza.
Barcelona ha pasado de la jardinería sostenible a plantar flores en los parques -flores de un día-; ha ido del no al tranvía por la Diagonal, porque el tráfico no lo permitía, a rehacer la Diagonal para adaptarla al tranvía; de protestar por los edificios singulares a ponerlos por todas partes; de las plazas duras progres a las plazas durísimas y cuarteleras; de un escueto y contestado plan de hoteles pre-olímpico a hoteles fuera de reglamento; de presidir todas las organizaciones internacionales a no saber qué hacer con la Unión del Mediterráneo... En fin. Marea esta ciudad de vaivenes, que guarda las teorías trabajosamente introducidas en el cacumen de la gente para moverse ahora a ritmo de encuesta, de dictamen, de capricho, de tontería.
Publicat per Patricia Gabancho en el País
El empacho de ladrillos durará siete años más. La comparación entre la oferta –1,67 millones de viviendas– y la demanda –218.400 compradores– "determina unos stocks de viviendas nuevas vacías puestas a la venta", tan enormes que no se podrán drenar por completo hasta 2016.
Así lo argumenta el Anuario Estadístico del Mercado Inmobiliario Español 2009 de la consultora R. R. de Acuña & Asociados, presentado ayer.
Esa indigesta “sobreoferta” se suma a las 327.350 casas en promociones paradas sin terminar, así como las viviendas no iniciadas con proyecto, que ya suman 1,098 millones de unidades. Éstas se deberán ir acometiendo en los próximos dos años, y tienen un crédito otorgado que asciende a 52.947 millones de euros, según las estadísticas de la consultora. En total, inmobiliarias, bancos, cajas de ahorros e inversores particulares soportan un peso de casi 3,1 millones de viviendas.
Además, el suelo residencial acabado, en promoción o gestión de las inmobiliarias alcanzaría para edificar 869.122 casas, y el de la banca 160.000.
Una losa que difícilmente se quitarán de encima, ya que, como subrayó Fernando Rodríguez y Rodríguez de Acuña, presidente de la consultora, ayer, en el sector inmobiliario “de brotes verdes, nada”.
Rodríguez señaló, además, que “hasta 2011 el precio de la vivienda caerá de media un 22%” adicional. Y tampoco “ha pasado lo peor”, como señaló Zapatero por la mañana. El punto más bajo del deterioro se registrará “en el segundo semestre de 2010”.
Según el estudio, el efecto de la depresión del ladrillo sobre el PIB no es “instantáneo”, pero la economía española caerá un 4,6% en 2009, un 4,3% en 2010, un 1,8 % en 2011 y un 0,5% en 2012. Y en 2013 crecerá un 1,1%.
Otra de las principales conclusiones es que el 75% de las empresas constructoras dedicadas a la edificación de inmuebles residenciales desaparecerá en los próximos cinco años, debido a su alto endeudamiento, a la caída de sus ingresos por el descenso de las ventas y a “su mala gestión”.
Es algo que ya adelantó Rodríguez en una entrevista con EXPANSIÓN hace más de un año, el 27 de junio de 2008. Entonces cifró la sangría en el 80%. Teniendo en cuenta la gran cantidad de concursos de acreedores que han acontecido desde dicha fecha, la nueva cifra no hace sino aumentar el pesimismo.
Todo ello repercutirá en el empleo, de forma que entre 2007 y 2010 se destruirán 1,65 millones de puestos de trabajo, hasta reducirse a la mitad el peso de la construcción en el empleo total, hasta el 6,3%.
Pero no sólo las empresas están al borde del endeudamiento máximo. Según el anuario, los hogares españoles son los segundos de la zona euro que soportan una mayor ratio de crédito sobre PIB (un 80,7%), sólo por detrás de Chipre (113%). La media de la zona euro es del 52,9% del PIB. Así, “es muy difícil que los hogares se puedan endeudar más”, apostilló Rodríguez.
El Congreso aprueba el plan de alquiler de CiU
El Congreso de los Diputados aprobó ayer una proposición no de Ley de CiU para impulsar la creación de un gran parque de viviendas de alquiler a un precio máximo de 375 euros al mes, mediante un sistema de colaboración entre el sector público y el privado.
El texto, que contó con el apoyo parlamentario del PSOE y del PNV, estudia construir viviendas para un alquiler low cost sobre suelo público mediante una fórmula mixta por la cual la constructora gestionará los alquileres, mientras que la entidad pública garantizará el cobro de los mismos.
Así, según explicó el portavoz de vivienda de CiU en el Congreso, Pere Macias, los promotores no tendrán que comprar el suelo, sino que los propietarios de estos terrenos cederán el derecho de uso durante un periodo de 10 a 25 años. Los arrendamientos darán poca rentabilidad, pero las operaciones serán beneficiosas para los constructores, ya que permitirán incluir en la concesión parkings y locales comerciales, que dan márgenes apetecibles.
Publicat en Expansión
Los defensores del popularmente conocido como hotel Vela tuvieron que escudarse una y otra vez en el negocio que brindaría a la Barceloneta. En un presumible aumento de los clientes en los comercios de un barrio que teme que con la nueva estampa lo que acabe subiendo sean los alquileres. Y precisamente en el distrito cuya población solicita más servicios sociales, donde por un piso de 30 metros cuadrados se puede pagar unos 600 euros. Pero tres meses después de su inauguración, el Ayuntamiento reconoce que si un barrio se ha beneficiado mayoritariamente del hotel, ése es más bien el lujoso paseo de Gràcia.
"Toda transformación genera debate, pero en cuanto los barceloneses descubran la zona y participen de sus alrededores, confiamos en que verán las cosas de otra manera", afirmó el tercer teniente de alcalde, Jordi William Carnes, el mismo día en que se estrenaba el Hotel W Barcelona. Se refería a las constantes protestas contra el que estaba destinado a ser el nuevo icono de la ciudad, cuyo proceso de construcción no estuvo exento de manifestaciones por parte de los vecinos de un barrio que se resistía a la llegada del nuevo coloso.
En algunos de los intentos por justificar el proyecto urbanístico promovido por la Autoritat Portuària de Barcelona, se esperaba que la clientela del Vela acabase llegando a los comercios y restaurantes de la Barceloneta, aunque durante su primer trimestre no haya sido algo notorio. El usuario de la cadena hotelera Starwood -cuya primera incursión es el nuevo gigante diseñado por Ricardo Bofill- es de alto poder adquisitivo y amante del lujo. Y eso se nota en sus preferencias a la hora de ir a comer o de compras.
Fuentes del Ayuntamiento admiten que quienes se alojan en el Vela prefieren tomar uno de los numerosos taxis que tienen en la puerta del hotel y dirigirse al paseo de Gràcia, donde el Consistorio afirma que sí se ha notado un aumento de la clientela gracias a la puesta en marcha del hotel. Y lo justifican en que el hábitat natural del público del W se localiza en las zonas caras de la ciudad debido a sus altos ingresos.
Donde fuentes municipales sí que afirman que se ha notado un aumento de los clientes gracias al nuevo hotel es en los restaurantes del barrio. Aun así, muchos de los clásicos locales que se encuentran en sus calles y ofrecen especialidades mediterráneas coinciden en que no se ha notado una subida de los clientes desde que el primer día de octubre del pasado año se pusiese en marcha el Vela. Según ellos, su clientela siguió prácticamente en los mismos niveles que antes de que abriese oficialmente el fastuoso edificio que, en cualquier caso, queda a unos 700 metros de donde se aloja el comercio del barrio.
Incluso la misma disposición del hotel puede alentar a sus clientes a visitar otras zonas de la ciudad. Nada más abandonar el hotel, además de los omnipresentes taxis, el turista sólo ve los viejos talleres industriales del barrio donde se pintan o reparan barcos, y la mayor actividad que discurre es la de operarios y transportistas. Los taxis quedan muy cerca y los restaurantes de la Barceloneta, lejos.
Publicat per Luis Garrido en el diari el Mundo
Signatura online del Manifest a la Barceloneta ens neguem a ser un barri turístic